Cuando disfrutas de un delicioso mango, a menudo terminas con un grano que tiras sin prestar atención.

Sin embargo, este núcleo puede convertirse en el punto de partida de una fascinante aventura vegetal.

¿Alguna vez has pensado en probar el experimento de cultivar un grano de mango?

Este artículo presenta los pasos clave y consejos esenciales para tener éxito en este negocio y ver nacer una hermosa planta de mango en su hogar.

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Comprender la naturaleza del grano de mango y sus necesidades

Antes de embarcarse en el cultivo de un grano de mango, es importante conocer bien sus características y requisitos.

El mango (Mangifera indica) es una fruta tropical originaria de la India y Birmania. Pertenece a la familia Anacardiaceae, que también incluye pistachos y anacardos.

Cultivar un núcleo de mango requiere calor, humedad, buena luz y suelo bien drenado.

En el corazón de la fruta está el grano de mango, que contiene la semilla. Esta semilla está protegida por una cáscara rígida y leñosa llamada endocarpio. Para acceder a la semilla, es necesario quitar esta cáscara.

Este paso debe llevarse a cabo con cuidado, ya que las raíces jóvenes y el germen son frágiles y pueden dañarse.

Preparación del grano de mango: un paso crucial

Una vez que se saborea el mango, es hora de preparar el núcleo para la siembra.

Primero, debe limpiarse suavemente bajo el agua para eliminar cualquier rastro de pulpa. Luego, use un cuchillo afilado para cortar el endocarpio a lo largo de sus bordes, sin dañar la semilla.

Tenga cuidado de no lastimarse durante esta operación. Una vez que se retira la cáscara, la semilla debe remojarse en un recipiente con agua tibia durante 24 horas.

Este paso es esencial para estimular la germinación de las semillas y promover la salida de la raíz.

Establecimiento del sistema de germinación

Existen varios métodos para germinar una semilla de mango, pero la técnica de la bolsa de plástico es particularmente efectiva y fácil de implementar.

Consiste en crear un ambiente húmedo y cálido propicio para la germinación, utilizando una bolsa de plástico y papel absorbente.

Después de remojar la semilla, debe envolverse en varias capas de papel absorbente humedecido. Asegúrese de que el papel esté húmedo, pero no empapado, para evitar el riesgo de moho.

Luego coloque la semilla empaquetada en una bolsa de plástico y ciérrela herméticamente. La bolsa debe mantenerse a una temperatura entre 25 y 30 ° C. Puede, por ejemplo, colocarlo cerca de un radiador o en el alféizar de una ventana soleada. La semilla debe germinar en 10-20 días.

Plantación y cuidado de la planta joven de mango.

Cuando las raíces han alcanzado una longitud de unos 5 centímetros, es hora de plantar la semilla.

Elija una maceta de 20 a 30 centímetros de diámetro, perforada con agujeros para garantizar un buen drenaje. Llene la maceta con una mezcla de tierra para macetas y arena en partes iguales, y plante la semilla a una profundidad de 2 a 3 centímetros, asegurándose de que las raíces estén bien cubiertas con tierra.

Riegue abundantemente, luego coloque la olla en un lugar brillante y cálido, lejos de corrientes de aire.

La temperatura ideal para el crecimiento de la planta joven de mango es entre 20 y 30 ° C.

Las primeras hojas deben aparecer en las semanas posteriores a la siembra. Para promover el crecimiento de la plántula, se recomienda proporcionarle un fertilizante líquido rico en nitrógeno, fósforo y potasio, de acuerdo con las instrucciones del fabricante. El riego debe ser regular, teniendo cuidado de no inundar la maceta y dejar que el sustrato se seque entre dos riegos.

A medida que la planta crece, es posible trasplantarla en una maceta más grande y ofrecerle una estaca para apoyar su tallo.

Desafíos y precauciones para el cultivo de la planta de mango

Cultivar una planta de mango a partir de una piedra requiere paciencia, atención y algunas precauciones.

En primer lugar, es importante asegurarse de que las condiciones de temperatura y humedad sean estables y óptimas, con el fin de promover el crecimiento de la planta.

También es esencial proteger a la planta joven de plagas y enfermedades, especialmente evitando el exceso de agua que puede promover el desarrollo de hongos.

También debe tenerse en cuenta que cultivar una planta de mango en interiores presenta desafíos, especialmente cuando se trata de polinización y fructificación.

En su hábitat natural, las flores de mango son polinizadas por insectos o murciélagos, que pueden ser difíciles de criar en interiores.

Además, aunque la planta alcance un tamaño suficiente para producir flores, es posible que no fructifique o que los frutos no sean de buena calidad.

Finalmente, es importante tener en cuenta que cultivar una planta de mango a partir de una piedra puede ser una experiencia gratificante y gratificante, pero es posible que la planta nunca produzca frutos.

Depende en gran medida de la variedad de mango y las condiciones de crecimiento. Sin embargo, incluso sin fruta, la belleza y la elegancia de la planta de mango la convierten en un elemento decorativo de elección para su interior.

Cultivar un grano de mango es una aventura emocionante que requiere paciencia y atención, pero puede darte la satisfacción de ver nacer y crecer una planta majestuosa. Al seguir los pasos y consejos presentados en este artículo, pondrá todas las posibilidades de su lado para tener éxito en este negocio y, tal vez, algún día probar los frutos de su propio mango.